Mi cruzada personal

Creo que a todos nos ha pasado. Que todos hemos sentido alguna vez en nuestra vida que dedicar el tiempo a los videojuegos nos acarreaba una posición social delicada, que era mejor ocultarlo. El miedo a ser clasificado y dejado de lado, la presión de la incomprensión…, cuando eres joven te da pavor…

Y ahora lo piensas, y ves que nadie tacha a las dos chicas de tu clase que hablan tranquilamente sobre el último libro que han leído, que la gente pone la televisión para ver cómo tres personas discuten sobre cine, que decir “me gusta pintar cuadros” te convierte en un bohemio… ¿cuál es la diferencia?

No es más que aceptación social. Es una moda, un cliché… una estupidez, vaya. Un videojuego puede ser tan bueno como un libro, como una película. Los videojuegos forman culturas y comunidades, unen gente de lugares de todo el mundo, nos hacen viajar hacia lo impensable y vivir lo inimaginable. ¿De qué coño nos avergonzamos?

“Sí, he dicho que juego a la consola”, “Sí, he dicho que paso horas haciéndolo”, “No, no me importa”. Es mi forma de vivir y de entender el arte, el ocio o lo que sea. Puede ser mi manera de ganarme la vida en el futuro o puede ser lo que nos reúna a mis amigos y a mí un sábado por la tarde. ¿Triste?, ¿friki?, ¿me meto yo con tu forma de pasar el día?

Que nadie me malinterprete, el exceso es malo en todo. ¡Claro que hay que salir a bailar, a tomarte una copa, a respirar el aire fresco…! Pero que nadie te mire por encima del hombro porque tienes la banda sonora del Klonoa en el MP3.

Tengo un profesor enrrollado en la universidad que me permite levantarme y recomendar un juego a todos mis compañeros de clase. Y me encanta hacerlo. Porque todo lo que quiero es decirle a la gente que detrás de toda la mierda que nos venden los informativos, los políticos y otros ignorantes es mentira. Que un videojuego puede darte tanto o más que cualquier otra expresión artística.

Somos los niños de los videojuegos. Somos el legado de sus creadores. Y si ellos nos dieron el regalo de inventarlos, nosotros tenemos la obligación de terminar con una barrera tan estúpida como una sociedad ignorante que no es capaz de abrirse a lo desconocido.

Esta es mi cruzada personal.

¡Os veo en el siguiente nivel!

Acerca de Aero

Escritor y jugón empedernido. Una cabeza loca con actitud crítica y con ganas de aportar todas sus insensateces al maravilloso mundo del videojuego.

Publicado el 03/04/2011 en Archivos añejos. Añade a favoritos el enlace permanente. 5 comentarios.

  1. A M É N, el otro día sin ir mas lejos estabamos en un local y me puse a explicar a unas amigas el argumento de Braid (creo que también lo hice en clase) SE QUEDARON LOCAS, “que me dices esa historia sale en un plataformas, yo creía que historia dramática solo había en esto… como se llaman, Final Fantasy eso”

    Estamos en un nivel donde el videojuego es una forma de expresión que con el debido cuidado y trabajo puede meternos mas en unas historia y hacernos sentir mucho mas que una pelicula o un libro: Jamas volveremos a ver como unos seres ridículos a los villanos de Batman después de ser la escolta del Joker en Arkham Asylum, y escuchar las entrevistas de sus psicólogos, por poner un ejemplo, el propósito del arte es entretener y provocar emociones, y con un videojuego se puede reir, se puede sufrir, se puede llorar…

    Mi apoyo incondicional.

  2. Muy chulo el post, y muy sincero… ahí ahí, a meter “chicha” personal en el blog ^_^

  3. que gran verdad !!! Me encanta tu articulo. Felicidades.

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