Conocen todo sobre ti…

Rememorando la fiesta pasada de Halloween voy a hablar de un juego en el que ya no somos el caza fantasma, estamos en el otro extremo de la película somos el maestro que entrena a las criaturas y los sitúa estratégicamente en la vida de las personas.

Aunque el mundo te regale un GAME OVER, siempre se puede reiniciar.

Ghost Master llegó a mis manos como casi todos los juegos: por mi hermano. Lo único que podía ver eran luces verdes brillantes y ruidos de gritos y demás y no entendía de que iba el juego.

Pero claro ya mi hermano trabajaba y yo me apoderaba de la silla del ordenador. ¡Qué motivación me entró! Yo cuando vi a la gente corriendo por mis fantasmas me enganché.

El juego se trata de que te envían a un establecimiento (casa, comisaría, hospital, barco, etc.) y con unos fantasmas que ya eliges de antemano tienes que conseguir que la gente salga despavorida del sitio en cuestión o hagan algo que tú quieres.

Dentro de cada sitio puedes encontrarte a nuevos fantasmas que están amarrados a algo o a alguien y por ello tienes que liberarlos si quieres que jueguen a tu favor en próximas partidas.

Recuerdo que se empezaba bastante fácil con una casa dónde había poca gente, pero ya cuando se empezaba con cosas como el barco dónde la gente salía despavorida y se lanzaba a cubierta ya era la leche.

La que más me costaba y he de reconocer que jamás y nunca pasé de ahí, fue el bendito hospital. Entre que la mayoría de las personas estaban chaladas y eran felices con cualquier susto que le hicieras, estaba el niño que le había robado un osito a una niña y para conseguir a un fantasma anclado en la niña tenía que devolvérselo. Vale, problema, si asustaba al niño este salía por patas y tiraba el oso en algún sitio vete tú a saber cuál pero que no era al lado de la niña, y claro el oso no tiene ruedas para ir solo.

En fin, que al final no había manera de terminar ese establecimiento y me quedé sin fantasma y sin final.

Esto se me hace recordar a que también te mandaban a sesiones de espiritismo o hermandades satánicas, que claro, no se asustaban, eran felices viendo fantasmas y tú con cara de bobo intentando que salieran corriendo y ellos como Pedro por su casa.

Bueno, hablando en términos de fútbol al final terminabas teniendo una cantera de fantasmas a tu servicio. Otra cosa que me gustaba mucho era mirar el historial de las personas para saber que tipo de miedo le causaría más pavor, al final terminabas siendo un psicólogo pero a la inversa.

Muchas veces me he preguntado por qué nos gustan tanto estos juegos, pero es que está en nuestra naturaleza, por eso nos escondemos muchas veces detrás de un muro para cuando el otro aparezca se lleve el susto de su vida.

Acerca de agonher

Soy una estudiante de Comunicación Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid que le apasiona el mundo de la poesía y la creatividad que hace que florezcan letras en un medio de expresión.

Publicado el 07/11/2011 en Archivos añejos y etiquetado en , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: