Review: Sonic 4, episodio II

La vida es un juego gratuito. Por eso está plagada de bugs.

Han pasado dos años desde que SEGA se atreviera a tocar su saga fetiche: la trilogía que la dio a conocer e hizo surgir a la que es probablemente la mascota mejor diseñada de la historia del videojuego. Hace dos años SEGA ponía un 4 detrás del nombre ‘Sonic the Hedgehog’ y declaraba sus intenciones: una serie de episodios descargables que conformarían la secuela a la mítica saga del erizo en Megadrive. Muchos se asustaron, muchos lloraron, algunos se ilusionaron, y yo…, bueno, yo un poco de todo. Pero cuando llegó el resultado se volvía a demostrar que, una vez más, SEGA sólo quería sacarle los cuartos a sus fans a través de un buen nombre. Muchos recordaréis que aquel infame Episodio 1 poco tenía que ver con los juegos de Megadrive, con sus horrendas físicas y sus colosales fallos de diseño. Y aquí estamos, después de dos años en los que SEGA asegura haber recogido el feedback de la comunidad para hacer un segundo episodio digno. ¿Lo habrán conseguido? Vamos a averiguarlo. HISTORIA Tras las batallas acontecidas en el episodio 1 (ugh…), Sonic, acompañado de la versión zorruna de Robin (sí, me refiero a Tails), continúa su persecución para averiguar cuáles son los malvados planes del Dr. Eggman. Mientras tanto, Little Planet, el planeta en el transcurría ‘Sonic CD’, vuelve a acercarse a la órbita del mundo de Sonic. ¿Será casualidad?, ¿o tiene Little Planet algo que ver en todo esto? La historia se presenta con escenas realizadas en el juego, como ya se hacía en Megadrive. Bueno, hablo en plural porque hay dos, y ni siquiera cuentan nada. Vamos, que te las ponen por no hacerte el feo de comenzar y acabar el juego tal cual. SEGA lo tenía muy fácil para sacar una buena historia de todo esto. Por un lado tenemos los acontecimientos de la saga Megadrive y, por otro, ‘Sonic CD’ y la vuelta de Metal Sonic. Pero claro, estamos hablando de SEGA. Y llamaré iluso a quien no sepa qué cabe esperar de esta compañía a día de hoy. APARTADO TÉCNICO Gráficamente, ‘Sonic 4, Episodio 2’ luce fantásticamente. De verdad, pocos juegos en 2 dimensiones del erizo han sido capaces de conseguir un acabado tan vistoso, con unos fondos tan trabajados sin que el jugador pierda de vista al erizo. Y es que, por bonitos que sean los remakes de Sonic que estamos viendo por la web, muchos aquejan de este problema en el que no distinguimos figura y fondo. Pero el apartado sonoro. ¡Ay, amigo! El apartado sonoro ya es otro cantar. ¡Bienvenidos al simulador de espachurramiento de gatos definitivo! Yo no entiendo por qué la gente de SEGA piensa que la forma de darle un aspecto ‘retro’ a la música es poner este efecto de midi malparido. Y mira que tenían a Jun Senoue, que es uno de los compositores que más ha trabajado con la música de la mascota. Pero claro, con estos tonos poco se puede hacer. El caso es que hay un par de temas que tienen su gracia. Sobre todo porque hay homenajes a otras canciones de juegos del erizo. Pero, por desgracia, la línea general deja una de las bandas sonoras menos memorables de Sonic. JUGABILIDAD Lo que hay que tener claro en ‘Sonic 4 Episodio 2’ es que es un juego de altibajos. Sólo que… hay muchos más bajos que altos… Tras la cantidad de críticas que se llevó su predecesor en el tema de las físicas, Dimps, el equipo desarrollador (que también se ha encargado de los juegos de GBA y de los ‘Sonic Rush’), decidió desarrollar un motor nuevo para corregirlo. Y, si bien ha mejorado sustancialmente, sigue estando muy lejos de lo que fueron los juegos de Megadrive. Sonic frena y acelera demasiado deprisa, por no hablar de que sigue cayendo como si tuviera sobrepeso. A los graciosos del equipo les debió parecer algo revolucionario la idea de incorporar unos movimientos combinados con Tails que nos permitieran volar, nadar o hacer un spindash incontrolable. Al pulsar el botón X (en 360) Sonic y Tails se unirán y realizarán una de estas combinaciones según el medio en el que estemos (aire, mar o tierra, respectivamente). Combinaciones que no terminan de implementarse, que frenan el ritmo del juego (la acción se pausa durante un segundo, mientras Sonic y Tails hacen la animación de combinarse) y de las que el jugador se olvidará hasta que sean impuestas por la fase. O lo que es peor, que se le olviden al equipo de desarrollo y nos encontremos con la posibilidad de volar y evitar secciones o pasarnos algún boss con una sola mano. Y hablando de los bosses. A Dimps se le ha olvidado cómo se hacían. En Episodio 2 son tediosos, absurdos, injustos o una combinación de todo esto. Por ejemplo, en el enfrentamiento contra Metal Sonic en la segunda zona, una de sus habilidades es rebotar tan rápido que al jugador no le da tiempo a reaccionar. O la estúpida batalla final, en la que tienes que realizar el spindash combinado de Sonic y Tails para romper una barrera y, acto seguido,  comerte un golpe al deshacerse la formación. En lo que a diseño de niveles se refiere, estamos ante el archiconocido problema de los juegos actuales de Sonic. Y es que el jugador no sabe cuando se le permite ir a toda pastilla o cuando tiene que realizar una sección de plataformas. Y esto resulta en un montón de muertes injustas ante enemigos que aparecen repentinamente, caídas al vacío y la frustración por tener que ir cauteloso en las zonas de velocidad, no vaya a ser que te la líen los de Dimps a los 5 metros. El caso es que cuando los astros se alinean y las fases están bien construidas, el juego es MUY divertido (obviando la odiosa parte de las combinaciones con Tails). Pero esto sólo se da en unos 3 actos de los 12 que tiene el juego. Por no hablar de las idas de olla, como ese intento de referencia a la mítica fase de Sky Chase, en la que vamos encima del avión de Tails. Dimps, por favor, si vais a hacer una fase de referencia, hacedla bien o no la hagáis, pero esto de hacer que me acuerde de vuestra madre no, por Dios. ‘Episodio 2’ no es un juego especialmente largo. Son cuatro zonas con tres fases y un boss cada una, más un par de bosses finales. A eso hay que sumarle las fases especiales para conseguir las Chaos Emeralds (la última es desesperante, por cierto) y la búsqueda de anillos rojos. ¿Sabéis lo más gracioso? Que los anillos rojos no sirven PARA NADA. No te dan nada por encontrarlos: ni artworks, ni música, ni finales alternativos… Algo similar pasa con las Chaos Emeralds, puesto que estamos acostumbrados a desbloquear una pelea final como Súper Sonic si nos pasamos el juego con ellas. Aquí no, aquí sólo sirven para transformarse en Súper Sonic con 50 anillos. Pero eso sí, si haces cualquier combinación con Tails, Sonic se destransformará y no podrás volver a ser Súper Sonic hasta uqe vuelvas a tener al menos 50 anillos. Sobre el multijugador cooperativo no puedo hablar porque no he podido jugarlo, pero no he oído grandes críticas al respecto. EPISODE METAL Quería tomarme un minuto para hablar del episodio extra que te regalan si tienes los dos episodios en la misma máquina. En este episodio recorreremos 4 fases, una de cada zona del episodio 1, como Metal Sonic. La gran premisa del episodio era explicar cómo volvía Metal Sonic a la vida, puesto que lo derrotamos en ‘Sonic CD’ hace casi 19 años. Os lo resumo:

Eggman revive a Metal Sonic (que está en Little Planet) con un rayo a través de un televisor y le dice que se vaya VOLANDO entre los dos planetas aprovechando que están cerca (fuck logic!). Una vez en la base de Eggman, éste lo pone a punto y Metal Sonic se dedicará a darse un garbeo por la base mientras mata los robots de Eggman para luego ir a un templo y obtener una gema oscura que le hace megapoderoso (pero ojo, que eso al jugador se la trae al pairo porque no nota ninguna diferencia). Después se pasará por la zona del casino, por hacer algo, y al final irá a la zona donde Sonic comenzaba el episodio 1, cogiendo un cohete que le lleva a ser el boss de la segunda zona en episodio 2. FIN

Ah, y si os preguntáis si son divertidas esas 4 fases, la respuesta es NO. No son más que un montón de muertes fáciles e injustas por los escenarios del episodio 1. CONCLUSIONES ‘Sonic 4 Episodio 2’ dista mucho de ser un buen juego. Tiene sus momentos, sí, pero no es un producto bien acabado. Jugándolo me siento estafado, me siento engañado por una compañía que ha hecho un juego barato con el objetivo de que los cuatro ilusos de siempre caigamos en el delirio de que quizá esta vez sí que merezca la pena. Total, que no es un juego que valga los 12€ que cuesta. Si queréis un buen plataformas, os recomiendo que mejor juguéis a ‘Rayman Origins’. Yo lo estoy haciendo y, chico, no hay color.

¡Nos vemos en el siguiente nivel!

Acerca de Aero

Escritor y jugón empedernido. Una cabeza loca con actitud crítica y con ganas de aportar todas sus insensateces al maravilloso mundo del videojuego.

Publicado el 22/05/2012 en Reviews, Virtline Radio y etiquetado en , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente. Deja un comentario.

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